Vigilia Pascual en la Casa de Ejercicios

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El sábado celebramos la Vigilia Pascual marcada por un ambiente de Vida y Agradecimiento. Una oportunidad más para sentir la presencia de un Dios Vivo que nos acompaña día a día en nuestra vida, en los “momento de muerte, y en los momentos de resurrección”.

Salmo
Como si empezara a salir de un sueño, así me siento, Señor Jesús.
Comienzo a saborear el alba de un nuevo amanecer, y es algo así como la paz después de la tormenta.
Un arcoiris se abre sobre mi vida en búsqueda y ahora sé que después de la tempestad viene la calma.
Señor Jesús, Señor del sosiego y de la serenidad, acompáñame en este nuevo camino que estreno.Yo quiero Señor, poner
mis ojos dentro.
Quiero abrir los ojos del corazón y con ‘nuevos ojos de ver’ mirar la luz y buscar el bien y la belleza, la verdad y el amor en mi corazón escondido y silencioso.
Quiero, Señor, construir
mi vida desde la Vida.
Quiero levantar mi vuelo desde una libertad responsable.
Quiero hacer verdad en mi camino desde la Verdad.
Quiero, Señor, vivir el amor y el servicio desde el Amor.
Te necesito, Tú que eres la respuesta a mi búsqueda.

Señor Jesús, yo quiero un
sentido para mi vida,
Quiero crecer en búsqueda de razones para mi existencia;
encontrar el ideal, la norma,
el modelo de ser hombre.
Quiero, Señor Jesús,
orientar mi vida, darle rumbo;
saber la razón de mi origen,
de dónde vengo.
Quiero que el río de
mi vida tenga en ti su
manantial.
Quiero saber la razón de
lo que haga en la vida;
saber si mi vida
vale la pena vivirla.
Quiero que el sentido de
mi vida seas tú.
Quiero saber hacia dónde camino, saber cual es el destino y la meta de mi vida.
Quiero que tú, Cristo el Señor, seas el final de mi camino.

Señor Jesús, no quiero una vida que se apoye desde
fuera.
No quiero muletas que no me dejen ir lejos.
No quiero soportes que no aguanten mi libertad.
No quiero parches para mi camino, ni caretas para mis problemas.
No quiero manos que me empujen, ni que den cuerda a mi fracaso.
No quiero quedarme en la cáscara de las cosas mientras mi corazón se muere de
hambre.
No quiero optar por la muerte, por la destrucción, por las cosas que se acaban, por el humo de pajas.
No quiero vivir desde la superficie, desde la piel.
No quiero ser vida vacía,
vida gastada.

Señor Jesús: ¡quiero vivir con fuerza y desde dentro!.
Señor Jesús, quiero pedirte fuerza para optar.
Fuerza para optar como persona, como hombre.
Fuerza para optar por
una fe recia en ti;
para optar por
la comunidad en que vivo.
Fuerza para optar por
un proyecto de vida;
para optar por
los necesitados de ayuda.
Fuerza para optar por
una vida sin término;
para optar y vivir siempre decidido a comenzar de
nuevo.

Señor Jesús, abre mis ojos
a la luz de tu verdad.
Abre mis ojos al corazón del hombre que transciende;
a los valores de tu Reino.
Abre mis ojos a la bondad y la ternura, al perdón, a la justicia, a la fraternidad, a la verdad, a la pureza y a la sencillez.
Señor Jesús, abre mis ojos a los valores que no se acaban.
Señor Jesús, abre mis ojos más allá de tu muerte: a la luz y la libertad de tu Resurrección.

Tú, Señor Jesús, estás aquí, en mi nuevo camino.
Tú, Señor Jesús, estás aquí y me ofreces tu
proyecto de vida.
Yo cuento contigo:
eres la respuesta a
mi pregunta;
eres la razón a mis razones.
Yo cuento contigo:
eres el ideal de hombre
que yo quiero;
eres el proyecto que
yo asumo.
Yo cuento contigo:
eres la Persona y el Programa
de mi vida;
eres el sentido de mi vida.